Rescate ambulancia

Nuestras Historias DAISY y BEE: Claudia Zúñiga, liderazgo que se construye en terreno

05/10/2026

Comenzó como enfermera clínica en 2009 y, tras recorrer distintos roles en el Hospital Clínico UC CHRISTUS, hoy es subdirectora de Enfermería. Ganadora del “Premio DAISY para Líderes 2025”, ha construido una forma de acompañar a los equipos basada en la cercanía, la confianza y la coherencia.

Antes de hablar de cargos o reconocimientos, Claudia Zúñiga habla de su abuela. “Cuando me preguntan cómo nace mi vocación de servicio, siempre vuelvo a ella, quien fue mi mayor inspiración”, dice. Ella trabajó gran parte de su vida como auxiliar de enfermería en el Hospital Barros Luco y fue una persona que, sin ocupar cargos tan visibles, generó un gran impacto en sus pacientes, colegas y en los distintos entornos a los que pertenecía, entre esos, su familia.

-¿Cómo comenzó tu recorrido en el Hospital Clínico UC CHRISTUS? 

-Ingresé en 2009, cuando recién comenzaba a funcionar la torre de alta complejidad. Llegué como enfermera clínica al servicio de “Intermedio Médico Neurológico”. Tenía algo de nervio por ser mi primer trabajo, pero a la vez motivación y conciencia de todo lo que debía aprender.  

Tuve la fortuna de conocer muy buenos líderes de enfermería, donde la gestión del cuidado era el core de nuestra profesión. No puedo dejar de hablar del equipo médico y neurólogos, quienes entendían el cuidado como una responsabilidad compartida.  

Sin tener un cargo de liderazgo y a partir de las distintas experiencias con el equipo, comencé a comprender qué tipo de profesional quería ser y cómo debía ser mi relación con las personas, pacientes y familias. Hoy es una etapa que recuerdo con mucho cariño y gratitud. Parte de lo que intento promover en este nuevo rol como subdirectora, nació en esa experiencia clínica y con las personas que me formaron en mis primeros años. 

-¿Cómo fue el camino hasta llegar a la subdirección de Enfermería? 

-Después de convertirme en mamá, regresé al hospital en un período de expansión de los servicios de intermedio y asumí como enfermera supervisora. Ese fue un punto de inflexión porque pasé de centrarme en el cuidado directo de mis pacientes, a comprender la importancia de generar las condiciones para que otros también pudieran brindar el mejor cuidado posible. 

Luego asumí distintos roles, incluyendo una coordinación de Enfermería y posteriormente la jefatura del área de alta y mediana complejidad. Cada una de esas experiencias me permitió conocer el hospital desde perspectivas diferentes y entender que, más allá de la gestión o los procesos, el factor más importante siempre son las personas: los equipos, los pacientes y sus familias. 

-¿Recuerda algunos aprendizajes de ese tiempo?  

-Sí, que cuando existe confianza entre los equipos y sus líderes es mucho más fácil alcanzar los objetivos y enfrentar los desafíos. Pero esa confianza no surge de un día para otro; requiere tiempo, dedicación, presencia y coherencia. Y si no se cuida, se puede perder muy rápido y cuesta mucho recuperarla. 

También, que cuando uno se involucra de verdad en la realidad de los pacientes y sus familias, es mucho más fácil entender sus necesidades, buscar soluciones y transformarse en un puente entre distintas personas, equipos o áreas de la organización. 

No todo ha sido fácil. Liderar también implica tomar decisiones difíciles y sostener conversaciones complejas. Con el tiempo he aprendido que parte importante del liderazgo consiste precisamente en asumir esos desafíos con honestidad, respeto y sentido de responsabilidad, entendiendo que detrás de cada decisión siempre hay personas y necesidades que debemos equilibrar.

-¿Qué hito de ese recorrido recuerdas con mayor orgullo?

-El hecho de haber liderado el área de alta y mediana complejidad durante el estallido social y la pandemia. Fueron momentos muy desafiantes que nos obligaron a adaptarnos rápidamente, reorganizar la operación y encontrar nuevas formas de trabajar juntos para asegurar la continuidad de la atención. 

La pandemia, en particular, me permitió conocer en profundidad el mundo de los cuidados intensivos y trabajar de la mano de equipos con experiencia, compromiso y generosidad extraordinarios. También, pude aprender junto al jefe del servicio, contar con el apoyo de los líderes de enfermería del área y de toda una institución que se movilizó para responder a una situación sin precedentes. 

Esa experiencia me enseñó que liderar no significa tener todas las respuestas, sino generar las condiciones para que las personas puedan aportar lo mejor de sí, especialmente en los momentos más difíciles.  

Cuidar a los pacientes y cuidar a quienes cuidan  

-¿Qué significa para ti liderar en terreno? 

-Comprender qué les preocupa a las personas, cuáles son sus desafíos y cómo podemos ayudarlas. Pero también he aprendido que la cercanía por sí sola no es suficiente. El liderazgo requiere coherencia. La confianza se construye con el tiempo, a través de acciones concretas y de la capacidad de estar presente también en los momentos difíciles. 

Los equipos necesitan líderes que no sólo comuniquen una visión, sino que la vivan día a día.  

-¿Qué importancia tienen la confianza y la autonomía dentro de los equipos? 

-Son esenciales. No se puede estar permanentemente encima de las personas. Hay que confiar en sus capacidades, reconocer sus habilidades y entregarles espacio para que puedan desarrollarse. 

Durante mis años como jefa de área procuré acompañar a los lideres, trabajar con objetivos comunes y enmarcar nuestras acciones en la estrategia institucional, en nuestros valores y en el Modelo de Práctica Profesional de Enfermería. Pero el desafío siempre fue llevar eso al terreno, a lo que ocurre diariamente en los servicios. 

También promoví que los distintos liderazgos se conocieran y recurrieran unos a otros. Esto no es una competencia.  

-¿Qué te han enseñado los equipos sobre el cuidado y el liderazgo? 

-He conocido personas que me han enseñado a través de su capacidad de escuchar, coherencia, compromiso o forma en que enfrentan los desafíos. He intentado rescatar esas cualidades e incorporarlas a mi propia manera de liderar. 

También he aprendido que el compromiso de los equipos no puede darse por sentado. Hoy trabajamos en contextos cada vez más exigentes, y cuidar a los pacientes y cuidar a quienes cuidan son responsabilidades inseparables.

Capacidad de liderar cambios  

-En 2025 recibiste el Premio DAISY para Líderes. ¿Cómo lo viviste? 

- Lo que más me marcó fue conocer la historia que estaba detrás de la nominación. La había escrito una enfermera clínica que trabajó conmigo y que luego decidió buscar nuevos desafíos dentro del hospital. Ella agradecía el acompañamiento, confianza, oportunidades y cercanía. Sentir que yo había marcado su recorrido profesional fue muy emocionante. 

-¿Qué significó este premio para tu desarrollo profesional? 

-Fue uno de los reconocimientos que más me ha marcado. A veces uno puede imaginar lo que otras personas ven en tu trabajo, pero este premio fue una confirmación. Sentí que el propósito que había definido para mi liderazgo efectivamente se estaba cumpliendo.  

Además, el premio llegó poco antes de asumir este nuevo desafío en la subdirección de Enfermería. Existe una coherencia muy bonita entre ese reconocimiento y la manera en que quiero desarrollar este rol. 

-¿Cómo quieres proyectar esta forma de liderar desde la subdirección de Enfermería? 

-Me gustaría que Enfermería sea reconocida por la calidad y gestión de los cuidados, porque ese siempre será el centro de lo que hacemos. Pero que también se distinguiera nuestra capacidad de liderar cambios, impulsar mejoras y aportar a desafíos que son relevantes para toda la institución. 

Hoy tenemos mucho que contribuir en ámbitos como la eficiencia de los procesos, la coordinación entre equipos y la sostenibilidad organizacional. Me gustaría que cada vez más personas vean a Enfermería no sólo como una disciplina clave para el cuidado, sino también como un actor capaz de influir positivamente en el desarrollo y futuro de la organización. 

-Después de 17 años, ¿Cómo miras el recorrido realizado? 

-Lo miro con mucha gratitud y humildad. He tenido la fortuna de conocer excelentes personas, desde quienes fueron mis mentores hasta los distintos integrantes de los equipos con los que he trabajado. Valoro profundamente que algunas de ellas hoy sean grandes amigos. 

También siento que he sabido aprovechar las oportunidades que se me han presentado y encontrar un equilibrio, a veces difícil, entre el trabajo, la formación y mi vida personal, donde lo más importante son mis hijos, Vicente e Ignacio.  

Me gusta estar acá y soy feliz trabajando en el hospital. Sé que todos los ciclos terminan, pero espero que el día en que ya no esté en este cargo me recuerden como una persona cercana, que creyó en las personas y trató de aportar desde el lugar que le correspondía. 

-¿Qué les dirías a quienes conocen una historia valiosa, pero todavía no se atreven a nominar? 

-Que se atrevan a hacerlo. En nuestra red existen muchísimas historias que merecen ser contadas. Tenemos líderes, profesionales clínicos, médicos, técnicos, auxiliares y equipos completos que impactan positivamente la vida de los pacientes, sus familias y también de quienes trabajan junto a ellos. 

Los Premios DAISY y BEE nos invitan a detenernos y reconocer a esas personas que hacen una diferencia: nomina aquí

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