Nuestras Historias DAISY y BEE: Equipo de Oncología Pediátrica, “en Enfermería nadie trabaja solo”
Un grupo de enfermeras y TENS del Centro del Cáncer UC CHRISTUS es parte de una estructura que sostiene los tratamientos del área de Oncología Pediátrica. El desafío es grande: acompañar a niños, adolescentes y familiares durante los momentos más difíciles de sus vidas. Las profesionales Marcela Contreras, Ximena Barría, Camila Martínez y Catalina García fueron reconocidas por esta labor.
Cuando hablan de lo que significa trabajar en Oncología Pediátrica, Marcela Contreras, Ximena Barría, Camila Martínez y Catalina García coinciden en algo: aquí nadie cuida solo.
Marcela es enfermera de práctica avanzada y coordinadora de quimioterapia pediátrica; Ximena y Catalina, enfermeras de quimioterapia pediátrica; y Camila Martínez, TENS de esa misma área. Todas trabajan en el Centro del Cáncer UC CHRISTUS, y saben que cada procedimiento y conversación con un paciente es parte de un trabajo colectivo que busca entregar seguridad y excelencia clínica. Pero también acompañar a niños y familias en un proceso que puede extenderse durante meses o incluso años.
Por eso, el hecho de recibir un reconocimiento en el marco de los Premios DAISY y BEE -que entrega anualmente la Red Clínica Académica- tuvo un significado especialmente importante para ellas: visibilizó una forma de cuidar que se construye todos los días en equipo.
Para Ximena, quien llegó a Oncología hace 20 años, trabajar en esta área le permitió comprender que cuidar va mucho más allá de entregar un tratamiento. “Es acompañar, escuchar, contener y estar presente para el paciente y su familia en momentos muy importantes de sus vidas”, explica.
Una mirada que comparte Camila. Durante los casi cinco años que lleva en Oncología Pediátrica ha aprendido que, junto a cada niño, también hay una familia que necesita sentirse segura, informada y acompañada.
Ese vínculo se va construyendo con el paso del tiempo. “Muchas personas ven esto cómo la administración de tratamientos o procedimientos, pero detrás hay un trabajo constante de escuchar, contener, educar en el tema, aliviar temores y estar presentes cuando más nos necesitan”, cuenta Camila.
El cuidado en los pequeños detalles
Desempeñarse a diario como enfermería oncológica requiere conocimiento, rigurosidad y atención permanente a cada detalle. De hecho, una parte del cuidado ocurre lejos de lo visible, como reconocer que un niño tiene miedo antes de que pueda expresarlo; tranquilizar a una madre que se ve preocupada; o conocer de antemano qué le gusta a un adolescente.
Para Catalina, esa dimensión es inseparable de la atención clínica. “Hay que verlos como niños o adolescentes y no sólo como pacientes. Saber qué les gusta y qué les da miedo, por ejemplo”.
Asimismo, permitir que incluso en medio de la enfermedad, los niños puedan seguir siendo niños, es decir, que encuentren espacios para jugar, reír y para la tranquilidad.
Marcela lo describe como acompañar a las familias a transitar un camino complejo, intentando que sea menos duro, incluso cuando no existen todas las certezas.
Un reconocimiento que pertenece al equipo
Al hablar de los Premios DAISY y BEE, todas creen que se trata de un reconocimiento que recae sobre el colectivo. “Representa al equipo completo. En Enfermería nadie trabaja solo”, destaca Ximena.
Para su colega Marcela, se trata de un equipo que se ha construido poco a poco y que comparte un profundo cariño por lo que hace. “Cada una aporta desde su área. Es un grupo comprometido, cariñoso y responsable. No nos cansamos de dar alegría y un cuidado de excelencia a los niños”.
Catalina también destaca esa dimensión colectiva: muchas de las cosas que logran hacer por sus pacientes son posibles porque existe colaboración y apoyo entre quienes forman parte del equipo.
Ellas creen que recibir este reconocimiento fue una oportunidad para detenerse y observar cómo las pequeñas acciones, tienen impacto.
Aprender junto a los pacientes
Las historias que han conocido durante sus años en Oncología Pediátrica han transformado su propia manera de ejercer la profesión. Niñas, niños y familias que enfrentan largos tratamientos les han enseñado a ellas sobre fortaleza, confianza y la relevancia de acompañar al otro cuando el resultado es incierto.
“Debemos ser buenas en lo técnico y mejor en lo humano”, resume Marcela. Porque quizás no siempre sea posible modificar lo que ocurre durante una enfermedad, pero sí es posible transformar la forma en que una persona y su familia recorren ese camino, explica.
¿Por qué es importante esta nominación? “En el trabajo cotidiano es fácil normalizar la dedicación, cercanía o aquellos gestos que forman parte de una atención extraordinaria. Una nominación permite detenerse y decirle a otra persona que aquello que hace cada día fue visto y dejó una huella”, dice Catalina.
Por ello, el mensaje del equipo es claro: animarse a reconocer.
Si conoces a alguien cuyo cuidado, compromiso o forma de acompañar merece ser distinguida, nomínalo a los Premios DAISY y BEE. Así, ayudarás a visibilizar esas historias que hacen una diferencia cada día.








