Prevención del suicidio: la relevancia de derribar mitos y detectar señales de alerta
En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora este 10 de septiembre, la psicóloga de UC CHRISTUS y profesora asociada de la Escuela de Medicina UC, María Orietta Echávarri, aborda aspectos clave de la prevención: identificar señales a tiempo, derribar mitos y asegurar que quienes atraviesan un momento de profundo sufrimiento, puedan acceder a apoyo oportuno y continuo.
En Chile, en 2025, se registraron 1.927 defunciones por suicidio, según cifras del Ministerio de Salud, que reportó además una tendencia a la baja desde 2023. En este contexto, la prevención continúa siendo un desafío de salud pública que requiere no solo responder ante una crisis, sino también fortalecer factores protectores, detectar tempranamente situaciones de riesgo y garantizar el acceso y la continuidad de los cuidados. Un desafío que cobra especial relevancia este 10 de septiembre, cuando se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio.
La psicóloga de UC CHRISTUS y profesora asociada de la Escuela de Medicina UC, María Orietta Echávarri, explica que es clave reconocer cuando una persona cambia su forma habitual de relacionarse o comportarse. “El aislamiento, dejar de disfrutar actividades que antes eran importantes, cambios marcados del ánimo, irritabilidad, alteraciones del sueño o un aumento en el consumo de alcohol u otras sustancias, pueden ser señales de alerta”, señala. También es importante prestar atención cuando aparecen expresiones relacionadas con la muerte, la pérdida del sentido de vida o una sensación de no encontrar salida a los problemas. “Cualquier cambio que nos parezca preocupante debería llamar nuestra atención”, añade Echávarri.
Frente a estas señales, la especialista plantea que no hay que tener miedo de preguntar directamente por el estado emocional de la persona. “Existe el mito de que hablar sobre el suicidio podría incentivar una conducta de este tipo. Sin embargo, la evidencia muestra que hablar es preventivo”, indica la experta, ya que abrir ese espacio puede permitir que la persona exprese su sufrimiento y reciba ayuda. En ese sentido, la Organización Mundial de la Salud plantea, para este 2026, la necesidad de cambiar la forma en que se aborda el suicidio, reduciendo el estigma y promoviendo conversaciones abiertas y empáticas.
La prevención, agrega la psicóloga, comienza incluso antes de una situación de crisis. “Fortalecer vínculos cercanos, generar espacios donde sea posible hablar de los problemas y desarrollar desde edades tempranas herramientas para enfrentar situaciones adversas son elementos protectores”, dice. A ello se suma la necesidad de contar con una atención de salud mental oportuna, que incluya tratamiento adecuado, seguimiento y continuidad de los cuidados, especialmente después de una crisis o un intento de suicidio. “Es importante la continuidad del tratamiento y de los cuidados”, enfatiza Echávarri.
En Chile, el Ministerio de Salud impulsa estrategias de detección temprana de suicidio y derivación oportuna en la comunidad.
Si una persona está atravesando un momento de sufrimiento emocional y necesita orientación, UC CHRISTUS cuenta con la Unidad de Salud Mental Integral y Recepción (USMI-R), ubicada en el Centro de Salud Mental Providencia, donde un equipo multidisciplinario realiza una primera evaluación y orienta al paciente. Además, la Red Clínica Académica cuenta con la Unidad de Hospitalización de Salud Mental de Clínica San Carlos de Apoquindo, para quienes requieren atención especializada y continua en un contexto hospitalario.
Buscar ayuda es un paso importante, y también tener una conversación empática y abierta con quien lo necesita.








