Regreso al horario de verano: cómo este ajuste afecta el sueño y qué hacer para adaptarse
Este sábado los relojes se adelantarán 60 minutos, un ajuste aparentemente rutinario pero que puede provocar somnolencia, irritabilidad y dificultades de concentración. La Dra. María Fernanda Gómez, neuróloga del Centro del Sueño UC CHRISTUS, entrega recomendaciones para reducir sus efectos y facilitar la adaptación.
El 5 de septiembre comienza nuevamente el horario de verano en gran parte de Chile -los relojes se adelantan una hora-, una modificación a la que estamos acostumbrados, pero puede pasar factura al cuerpo. ¿La razón? Este cambio obliga al organismo a adaptarse a un nuevo horario de sueño y vigilia, reduciendo repentinamente una hora de descanso. La alteración puede traducirse en somnolencia durante el día, irritabilidad, desánimo y menor capacidad de concentración.
La neuróloga del Centro del Sueño UC CHRISTUS, Dra. María Fernanda Gómez, advierte que el adelanto de hora en primavera suele ser más difícil de tolerar que el cambio al horario de invierno. “Nuestro reloj biológico está sincronizado predominantemente por la luz: necesita mucha luz matinal y oscuridad nocturna para liberar melatonina”, explica la especialista. Al adelantar la hora, añade, el organismo puede seguir funcionando durante algunos días con el horario anterior, dificultando que las personas se duerman más temprano. Adolescentes y personas con insomnio serían especialmente vulnerables y podrían mantener molestias por más de una semana.
El dato no es menor: la Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM) advierte que esta brusca alteración del descanso asociada al horario de verano se relaciona con un aumento transitorio del riesgo de eventos cardiovasculares agudos, especialmente en personas con factores de riesgo. Por eso, reducir la pérdida de sueño y facilitar la adaptación resulta especialmente importante durante los primeros días.
Para enfrentar el cambio, entonces, la recomendación es comenzar a ajustar los horarios antes del fin de semana, recomienda la Dra. María Fernanda Gómez, del Centro del Sueño UC CHRISTUS. “Una opción es adelantar progresivamente la hora de levantarse en períodos de 15 minutos durante los días previos. El día del cambio se aconseja levantarse temprano y buscar exposición a luz natural durante la mañana, ya que ayuda a sincronizar el reloj biológico. El ejercicio moderado durante la mañana o las primeras horas de la tarde puede contribuir, además, a mejorar la calidad del sueño nocturno”.
Durante los primeros días puede aparecer más sueño de lo habitual, pero la especialista recomienda no compensarlo abusando del café o el té: si se consumen, idealmente hasta el mediodía.
Adicionalmente, “es preferible evitar las siestas, porque pueden dificultar el sueño durante la noche. Si resultan necesarias, deberían ser ocasionales, durar menos de 30 minutos y realizarse antes de las 15:00 horas. En personas con insomnio crónico, la recomendación es evitarlas, salvo que exista una indicación clínica”, señala la experta.
La Dra. María Fernanda Gómez advierte que, aunque la mayoría logra ajustar su reloj biológico siguiendo estas rutinas, existen casos en los cuales las alteraciones del descanso se vuelven persistentes. Si la dificultad para dormir, la fatiga o la irritabilidad se prolongan por más de dos semanas, es clave no ignorar estas señales ni recurrir a la automedicación.
Para quienes necesiten apoyo clínico, el Centro del Sueño de UC CHRISTUS cuenta con un equipo multidisciplinario enfocado en diagnosticar y tratar estos trastornos, protegiendo así la salud cardiovascular e integral de los pacientes.








