Rescate ambulancia

Tipos de dolor

El dolor se define según su duración y la sensación que cada persona experimenta. Más allá de lo concreto, en la percepción del dolor es importante incorporar las características personales de quien lo experimenta, su conocimiento socio-cultural del dolor. Su expresión puede variar entre una cultura y otra o entre regiones o familias del mismo país. También es relevante la disposición afectiva ya que una persona puede reaccionar de distinta manera en un ambiente en el que se sienta seguro y contenido que en uno en el que el descontrol domine la situación.

Habitualmente, el dolor es causa de incapacidad y una de las primeras razones que nos llevan a consultar con el médico. Y aunque no hay muchos datos concretos, en el mundo hay estudios estadísticos que muestran que entre el 11% y el 40% de las consultas médicas son por dolor.

¿QUÉ ES EL DOLOR AGUDO?

 

Generalmente, el dolor tiene una causa fácilmente identificable. Ante un dolor agudo, reaccionamos con un grito de auxilio, que pide ayuda urgente, implícita e inmediata. Por ejemplo, un golpe o tropezón. En esta instancia, aplicar hielo es una buena opción, ya que actúa como analgésico, anestésico y es un potente antiinflamatorio al disminuir el flujo de sangre hacia la zona afectada.

Por otro lado, si es una fractura o un cólico renal, los médicos son los encargados de tratar este “dolor agudo" que, por lo general, tiene una duración inferior a seis meses. El dolor agudo puede ser una experiencia muy intensa y convertirse luego en un dolor crónico si se mantiene por un periodo superior a los tres meses.

¿QUÉ ES EL DOLOR CRÓNICO?

 

El dolor crónico es un sufrimiento multifactorial relacionado con causas físicas como psíquicas. Para un manejo adecuado es necesario establecer tres estrategias terapéuticas: psicológica, farmacológica y física, las que son desarrolladas por un equipo profesional multidisciplinario y con la eventual utilización de técnicas invasivas, como infiltraciones peridurales -para aliviar los síntomas derivados de una hernia lumbar- o bloqueo de plexo celiaco, en el caso de patología oncológica abdominal. El lenguaje del dolor crónico es el silencio. Generalmente, la causa desencadenante no es precisa y -en ocasiones- tampoco demostrable.

Existen terapias no farmacológicas que pueden contribuir al alivio del dolor. Las más utilizadas son la relajación, el biofeedback, la hipnosis, técnicas de aceptación y compromiso, mindfullness, escritura emocional y la terapia cognitivo-conductual. Todas han mostrado buenos resultados en distintos diagnósticos relacionados con dolor crónico. Entre las terapias psicológicas, las técnicas cognitivo-conductuales son las más empleadas y las más efectivas. Los equipos de trabajo buscarán las técnicas más adecuadas para cada paciente y supervisará para evitar el abandono de los tratamientos.

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