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Fimosis

¿Qué es?

La fimosis es la estrechez del prepucio que determina dificultad o incapacidad para retraer manualmente el prepucio y descubrir totalmente el glande. Esta condición es considerada normal y fisiológica en los menores de 2 años (80% de los recién nacidos). En este periodo, el prepucio se encuentra protegiendo el glande y el meato de las ulceraciones amoniacales.
Durante los primeros años de vida, la fimosis se resuelve espontáneamente en un alto porcentaje de los niños y al cabo de tres años la incidencia de fimosis es del 10% cifra que decae al 1% a los 17 años.

¿Por qué se produce?

La mayoría de las fimosis en mayores de tres años es consecuencia de una retracción temprana forzada, no recomendada. Existe, además, otra forma de fimosis adquirida, por una reacción dermatológica del prepucio, de causa desconocida.
La fimosis predispone a infecciones del pene como la balanitis, infecciones urinarias, obstrucción o micción dificultosa (en "globito") y parafimosis. La balanitis es un aumento de volumen doloroso, con secreción purulenta, principalmente en pacientes con fimosis y mala higiene. La parafimosis constituye una emergencia médica en la que una fimosis, por una maiobra de reducción indebida, se atasca por detrás del surco llamado balanoprepucial, con estrangulación progresiva del prepucio. Requiere de tratamiento médico o quirúrgico inmediato.

¿Cómo se trata?

La circuncisión está reservada para aquellos niños mayores de tres años con fimosis o con antecedente de balanitis, parafimosis o infecciones urinarias, o por motivos religiosos o raciales. Deben estudiarse previamente otras causales de infección urinaria antes de plantear la circuncisión en estos casos. Además, en los recién nacidos y lactantes menores no circuncidados la incidencia de infección urinaria es 20 veces mayor que en los circuncidados.

A pesar de las ventajas, la circuncisión tiene sus indicaciones precisas, ya que el prepucio es una estructura anatómica de protección y una zona erógena necesaria.


Fuente:Fuente: Dra. Paulina Baquedano D., uróloga pediatra UC.

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