Rescate

Programa Libérate del Tabaco

El cigarro es una relación muy tóxica y dejarlo es posible. Si deseas dejar de fumar y necesitas ayuda para lograrlo, te invitamos a ingresar a nuestro programa.

Dejar de fumar no es fácil. Particularmente si se ha hecho por mucho tiempo o si se fuma una gran cantidad de cigarrillos por día.

Lo importante es tomar conciencia de que fumar es dañino para tu salud y tomar la decisión de dejar de hacerlo. Son pocos quienes pueden hacerlo con su sola decisión y muchos los que requieren de ayuda profesional para lograr dejar de fumar y mantenerse sin recaídas en el tiempo.

En Red de Salud UC CHRISTUS hemos creado un programa en el que participa un equipo interdisciplinario de profesionales, especialmente capacitados para ayudarte en este duro proceso.

NUESTRO PROGRAMA

Lo que hemos preparado para ti es un programa integral que está a cargo de un equipo multidisciplinario que incluye médico, psicólogo, enfermera y nutricionista. Nuestro propósito es ayudarte a dejar un hábito que puede tener serias repercusiones para tu salud.

¿A quién está dirigido?

Toda persona que desee dejar de fumar es bienvenida. Nuestro programa "Libérate del tabaco" aborda los aspectos biológicos, psicológicos y sociales de la adicción al tabaco y está a cargo de un equipo multidisciplinario que incluye médicos, psicólogos, enfermeras y nutricionistas.

¿En qué consiste el programa?

Durante 7 sesiones (una vez a la semana), los participantes reciben:

  • Educación y apoyo para dejar de fumar.
  • Aprenden estrategias de manejo de estrés y ansiedad.
  • Reciben apoyo nutricional para evitar el aumento de peso.
  • Desarrollan un plan personalizado para prevenir recaídas.
  • Posteriormente se realiza seguimiento a los pacientes hasta completar un año.

¿CÓMO CONTACTARNOS?

El Programa "Libérate del tabaco" está disponible en Centro de Especialidades Médicas, Centro Médico San Joaquín y Centro Médico Alcántara.

CONOCE AL EQUIPO MÉDICO

ENTÉRATE DE MÁS

Hay muchos y buenos motivos para dejar de fumar. Aquí te contamos algunos:

  • Vivirás más años y con mejor calidad de vida.
  • Te cansarás menos y recuperarás tu capacidad de realizar actividad física.
  • Mejorará de manera evidente el aspecto de tu piel, pelo, dientes, y desaparecerá el mal aliento.
  • Reducirá tus posibilidades de sufrir un ataque al corazón, un accidente vascular cerebral o algún cáncer.
  • Recuperarás el olfato y el gusto que antes estaban atrofiados.
  • Si quedas embarazada aumentará la posibilidad de tener un bebé saludable y evitará complicaciones durante el embarazo y parto.
  • Ahorrarás y podrá gastar tu dinero en cosas más provechosas (música, libros, viajes, conciertos, etc.)
  • Hay muchos motivos más, ¿Cuáles son los tuyos?
  • Haz una lista de sus razones para dejar de fumar.
  • Escoge un día para dejar de fumar.
  • Realiza actividades saludables que te mantengan ocupado.
  • Piensa en un premio para cuando hayas dejado de fumar.
  • Solicita ayuda a tu quipo de salud.

Los jóvenes chilenos fuman y mucho. De hecho, un estudio publicado en 2012, en el Atlas Mundial del Tabaco, sitúa a las adolescentes chilenas de entre 13 y 15 años como las más fumadoras de todo el mundo mientras que las mujeres adultas chilenas son las más fumadoras de las Américas.

Un tercio de la población femenina enciende su primer cigarrillo antes de una hora desde que se despierta, lo que indica que ya son dependientes de la nicotina.

Debes recordar que el tabaco es el primer factor de riesgo de cáncer ya que el humo y los productos que derivan de su combustión se depositan en nuestros órganos. Se sabe que uno de cada tres cánceres está asociado al tabaquismo que es también uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, trombosis, enfermedad vascular periférica y disfunción eréctil. Y mientras antes se inicia el hábito tabáquico, más son los riesgos.

Ninguna cantidad de cigarrillos es segura. Un estudio del InterHeart muestra que el consumo de tan solo 1 a 2 cigarrillos diarios aumenta el riesgo de sufrir un infarto cardiaco en 30%, cifra que aumenta proporcionalmente al número de cigarrillos como al tiempo de exposición al tabaco.

Fumar es también la primera causa de las enfermedades del aparato respiratorio como bronquitis crónica y enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Y como si fuera poco es responsable de la aparición de arrugas a edades más tempranas debido a que el tabaco degrada las fibras elásticas de la piel, provoca dientes amarillos y mal aliento.

¿Cómo evitarlo?

La mayoría de los adolescentes se ven expuestos a este hábito adictivo muchas veces mediante la presión de sus pares. En este caso lo mejor es:

  • Educar con el ejemplo: Dejar el hábito tabáquico para ser consecuentes con el mensaje que les estamos dando (“no fumes”).

  • Establecer límites: Mantenerse firmes como padres en cuanto a esta prohibición, haciendo alusión a lo dañino que es el tabaco, pero también enfatizando los beneficios de tener una vida saludable libre de humo.

  • Dialogar: Escuchar lo que los jóvenes tienen que decir y explicarles con hechos los efectos negativos del tabaco en la salud general, desde la disminución de la capacidad respiratoria y la energía para realizar actividad física, hasta aspectos estéticos, como el deterioro de la calidad de la piel, el mal olor en boca y ropa, el amarilleo de los dientes, entre otros.

Prevención

La prevención debiera redundar en que jóvenes y adolescentes no se inicien en el hábito de fumar. Para ello se requieren políticas públicas eficaces como las propuestas por el Convenio Marco para el Control del Tabaquismo suscrito y ratificado por Chile en 2005.En el mundo se han implementado medidas que han sido eficientes y no han representado grandes inversiones. Dos son los ejes centrales: la protección de los espacios libres de humo y un significativo aumento en los impuestos al tabaco. En relación con los espacios libres de humo, en Chile se ha avanzado, pero aún se hace necesario -a juicio de los expertos- ampliar esta medida a otros lugares. Está demostrado, dicen que estar en un espacio libre de humo protege a los fumadores pasivos, pero también contribuye a que los fumadores bajen su consumo.

Con el aumento de los impuestos, lo que se busca es que el precio final de los cigarrilos desincentiven el consumo en la población, especialmente entre los jóvenes y adolescentes así como en personas de estratos sociales más bajos.

Otra medida es la regulación del uso de aditivos como saborizantes, que constituyen un atractivo y facilitan el inicio del hábito tabáquico.

Padres fumadores, hijos fumadores

Los niños son como esponjas asumen los malos hábitos como propios si los ven practicados por sus modelos adultos. Por eso, los hijos de padres fumadores tienen tres veces más probabilidades de ser fumadores adolescentes que los hijos de padres que nunca han fumado.

Investigadores estadounidenses de la Universidad de Georgetown y de Purdue concuerdan en que es fundamental que los padres de fumadores dejen de hacerlo al principio de la vida de sus hijos o incluso antes de decidir el embarazo para asegurarse de que la gestación siga su curso sin que el feto esté expuesto a los contaminantes del tabaco.

La investigación de la Universidad de Purdue, publicado por la revista Pediatrics, analizó los patrones de tabaquismo durante 23 años para comprobar si el hábito tabáquico de los padres se vinculaban a un mayor riesgo de que sus hijos fueran fumadores.Los resultados fueron increíbles.

El 16% de los niños menores de 11 años, hijos de padres fumadores, habían fumado al menos un cigarrillo en el último año contra el 8% de los niños de la misma edad con padres no fumadores. Además,se demostró que el 23% de los adolescentes, hijos de padres que habían fumado en su adolescencia y habían dejado el hábito en la edad adulta, fumaba. La cifra se elevaba al 29% entre los jóvenes cuyos padres habían empezado a fumar en la adultez.

El trabajo mostró también que los niños que habían consumido tabaco durante el último año tenían más riesgo de tener síntomas de depresión, bajas notas, baja autoestima y difíciles relaciones con sus padres.

Prácticamente la mitad de las mujeres chilenas fuma. Incluso durante el embarazo, 1 de cada 4 mujeres sigue fumando lo que repercute no solo sobre su salud sino que también sobre la de su hijo.

Las mujeres que fuman tienen 35% más riesgo de padecer enfermedades relacionadas con el tabaco como el accidente vascular cerebral, diversos tipos de cáncer e infarto agudo al miocardio. También pueden ver adelantada su menopausia, tener mayor incidencia de infertilidad y menos éxito en conseguir embarazos. Como si fuera poco, el consumo de tabaco incide además en un proceso de pérdida de hueso más temprano, más arrugas y daño sobre dientes y encías.

Y si el riesgo personal no fuera suficiente, las mujeres que siguen fumando durante el embarazo –en una clara señal de adicción- ponen en peligro el desarrollo de sus hijos.

Varias relevantes investigaciones han probado que la nicotina consumida por la madre aumenta los receptores de esta droga en el cerebro del feto con lo que crece la posibilidad de que sea un temprano fumador.

La nicotina y el monóxido de carbono derivados del hábito de fumar atraviesan la placenta y alcanzan alta concentración en el feto. Así, el feto sufre falta de oxígeno y restricción del crecimiento. Además, se duplica el riesgo de aborto, parto prematuro, desprendimiento de placenta y muerte fetal durante las últimas 20 semanas de gestación.

El peligro para el niño no termina con el nacimiento. Los recién nacidos de madres fumadoras tienen mayor posibilidad de venir al mundo con bajo peso, una menor función pulmonar, mayor riesgo de enfermedades respiratorias como el asma y mayor riesgo de muerte súbita.

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