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Agenesia vaginal

¿Qué es?

La agenesia vaginal es un trastorno congénito del sistema reproductor que afecta a una de cada 5.000 mujeres. Ocurre cuando la vagina, que es el canal muscular que conecta el cuello del útero con la vulva no se desarrolla porque la placa vaginal no logra formar el canal.
Algunas pacientes pueden tener una vagina más corta, o un remanente de la vagina, o directamente no tener vagina (síndrome de Mayer-von Rokitansky-Kuster-Hauser). No es extraño que las mujeres que tienen agenesia vaginal presenten otras malformaciones en el tracto reproductor, como por ejemplo la ausencia de útero o un útero muy pequeño.
Además, el 30 por ciento de las pacientes con agenesia vaginal tienen anomalías renales, la más común de las cuales es la ausencia de un riñón o la dislocación de uno de los órganos o de ambos. Los dos riñones también pueden estar fusionados con la forma de un riñón en herradura. Aproximadamente el 12 por ciento de las pacientes también tienen anomalías en el esqueleto, y dos tercios de este grupo experimentan problemas que afectan a la columna vertebral, las costillas o las extremidades.

¿Cómo se diagnostica?

Como el aspecto de los genitales externos es normal, la agenesia vaginal normalmente no se diagnostica hasta la pubertad (alrededor de los 15 años de edad), cuando la niña nota que no ha comenzado a menstruar y busca atención médica. El diagnóstico se hace con un examen físico y una serie de estudios radiográficos. Estos estudios pueden incluir una ecografía para controlar si el útero y los ovarios existen y si están intactos. Se puede solicitar también una RM que mostrará con más detalles el tracto reproductor de la paciente.
Si bien la mayoría de las niñas afectadas por la agenesia vaginal no conocen su enfermedad hasta llegar a la pubertad, hay un subgrupo de estas pacientes que se diagnostican en la infancia. En estos casos, la anomalía normalmente se detecta durante el examen físico o un estudio que se solició debido a problemas que no están relacionados con la agenesia vaginal.

¿Cómo se trata?

El tratamiento de la agenesia vaginal puede incluir:
-Auto-dilatación: En algunos casos es posible reconstruir la vagina sin someter a la paciente a una operación. Se aplica presión sobre el área donde debería estar la vagina con un tubo muy pequeño, llamado dilatador. Se sostiene el dilatador contra la piel y se aplica presión durante aproximadamente 15 a 20 minutos por día. Normalmente resulta más cómodo hacerlo después de que la paciente ha tomado un baño porque la piel está más blanda y se estira con más facilidad.
-Vaginoplastia: Sin embargo, la mayoría de las mujeres jóvenes necesitarán una cirugía de reconstrucción. Las técnicas varían mucho, pero las pacientes normalmente son sometidas a un injerto cutáneo o a una operación intestinal. En el primer procedimiento, el cirujano crea una vagina cortando una porción delgada de piel de los glúteos de la paciente y colocándolos sobre un molde para crear una vagina. Luego el cirujano hace una pequeña incisión donde debería estar ubicada la vagina normal e inserta el molde para que el injerto se adhiera naturalmente y forme el interior de la vagina. Luego de la cirugía, la paciente normalmente debe hacer reposo en cama durante una semana, y durante este período se coloca una sonda en la vejiga para permitir el drenaje. Luego de siete días se quita el molde. En una vaginoplastia intestinal se quita una porción del colon inferior a través de una incisión abdominal. Luego se cierra un extremo del intestino y el otro se deja abierto para que funcione como apertura vaginal. El colon se sutura al remanente vaginal. La noche previa a la cirugía, las pacientes que se someten a este tipo de vaginoplastia deben mover los intestinos para eliminar las deposiciones y las bacterias. Luego de la cirugía se inserta un molde en la nueva vagina durante tres días. Durante este período se coloca una sonda en la vejiga a través de la uretra de manera que la orina pueda drenar.

La mayoría de las veces, el tratamiento se inicia durante la pubertad aunque es posible esperar un tiempo e iniciarlo cuando la paciente esté lista para iniciar una vida sexual activa.

Fuente: Institutos Nacionales de Salud, NIH, EE.UU.

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