El último marcaje: el pasillo de honor que despide una vida de trabajo en salud
En Hospital Clínico UC CHRISTUS, los equipos han comenzado a dar forma a un ritual que reconoce a quienes cierran su etapa laboral después de años dedicados al cuidado de otros.
Primero aparecen los globos. Luego, de a poco, comienza a llenarse el Hall Central. Llegan compañeros de turno, jefaturas, amigos, familiares y personas que quizás compartieron solo una parte del camino, pero que entienden lo que significa detenerse para despedir a alguien que dedicó buena parte de su vida al trabajo en salud.
No es una ceremonia larga ni protocolar. Es más bien una escena sencilla, construida por muchas presencias. Un pasillo de colores, aplausos y miradas atentas espera a la persona que ese día marca por última vez. Al centro, acompañada por el Director Médico de Hospital Clínico UC CHRISTUS, Dr. Juan Carlos Pattillo, y el Gerente General, Andrés Herreros, inicia un recorrido breve en distancia, pero enorme en significado.
Un reconocimiento que deja huellas
Cada paso concentra años de turnos, aprendizajes, cansancios, vínculos y oficio. En salud, las trayectorias no se construyen solo desde un cargo o una función, sino que en los pasillos, en los cambios de turno, en la rutina exigente, en la capacidad de sostener equipos y en esa forma silenciosa de cuidar, que muchas veces ocurre lejos de cualquier reconocimiento público.
Por eso el último marcaje tiene una fuerza especial. Frente al reloj donde tantas veces comenzó o terminó una jornada, la persona homenajeada cierra formalmente su etapa laboral. Esta vez no lo hace sola. La acompañan sus pares, su familia y una comunidad que decide hacer una pausa para mirar su historia de frente.
“Quienes trabajan en salud entregan mucho más que tiempo. Entregan presencia, experiencia y compromiso en momentos que son importantes para la vida de otras personas. Por eso, cuando una trayectoria llega a su cierre, sentimos que corresponde acompañarla y reconocerla con la dignidad que merece”, señala el Dr. Juan Carlos Pattillo, Director Médico de Hospital Clínico UC CHRISTUS.
Después del último marcaje viene uno de los momentos más significativos: la entrega a la familia. Es un gesto simple, pero muy elocuente. Tras años de servicio, turnos, ausencias y responsabilidades compartidas, la persona deja el hospital acompañada por quienes también fueron parte de ese camino desde otro lugar.
Para Andrés Herreros, Gerente General de Hospital Clínico UC CHRISTUS, este ritual también habla de la cultura que se construye en torno al reconocimiento:. “Nos interesa que estas despedidas sean cada vez más transversales y humanas. Que no dependan solo de una ceremonia formal, sino de la capacidad de los propios equipos para reconocer a quienes han sido parte de su historia. Cuando los pares, las familias y la comunidad se reúnen, el agradecimiento toma otra fuerza”.
Los pasillos de honor y el último marcaje han comenzado a evolucionar poco a poco dentro del Hospital Clínico. No como una tradición cerrada, sino como una forma viva de despedir a quienes se van. Una forma de decir, con presencia y con aplausos, que una vida dedicada al cuidado merece terminar su jornada laboral de frente, acompañada y reconocida.




















































