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“Mankeeping”: cuando las mujeres asumen el rol de cuidado y soporte emocional en sus relaciones

10/03/2026

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Según especialista de UC CHRISTUS, cuando las parejas se organizan en torno a esta lógica de parentalización a largo plazo erosiona el equilibrio de la relación.

En muchas relaciones actuales, las mujeres asumen gran parte de la gestión emocional y doméstica de la vida en pareja. A esta dinámica se le ha denominado “mankeeping”, un tipo de trabajo emocional y mental que recae principalmente en ellas, y que tiene sus raíces en roles de género tradicionales, donde las mujeres cuidan, organizan y sostienen, mientras que los hombres tienden a delegar esas responsabilidades.

La especialista Gianella Poulsen, psicóloga y coordinadora de la Unidad de Pareja y Sexualidad de UC CHRISTUS, advierte que estas dinámicas pueden terminar perjudicando el equilibrio de los vínculos. “Las parejas necesitan sentirse como ‘refugio seguro’ mutuo, pero en la parentalización uno es siempre el cuidador y el otro el dependiente. Esto genera un círculo vicioso: a más cuidado, más infantilización; a más infantilización, menos respeto mutuo; a menos respeto, menos conexión íntima real”, explicó.

Tradicionalmente, los roles de género situaban al hombre como proveedor y a la mujer como sostén emocional del hogar. Si bien, actualmente el panorama es muy distinto, hoy, muchas mujeres que también aportan económicamente en sus hogares también asumen el rol de sostener y gestionar emocionalmente a sus parejas, lo que puede terminar convirtiéndose en una sobrecarga para ellas.

Según la experta, esta dinámica podría explicarse por aprendizajes tempranos. A muchas mujeres se les enseñó que el amor se demuestra cuidando y anticipando las necesidades de otros, mientras a los hombres se les enseñó la autosuficiencia emocional. “Muchos fueron criados bajo la idea de la autosuficiencia, pero terminan dependiendo emocionalmente de su pareja sin poder reconocerlo, ya que hacerlo sería visto como un signo de ‘debilidad’”, enfatizó.

Poulsen cuenta que esta dinámica aparece con frecuencia en consultas, y aunque estas dinámicas tienden a consolidarse con el tiempo, no es irreversible. No obstante, el cambio requiere que ambas partes puedan reconocer el patrón y asumir su propia participación en él. Es importante que ambos puedan expresar sus necesidades emocionales sin estar a la defensiva, explicó la doctora. La persona “parentalizada” necesita poder decir “estoy agotada, te necesito”, y la persona “infantilizada” debe reconocer “he delegado demasiado, tengo miedo de no ser suficiente”.

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