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“Banderas naranjas”: señales que no se deben ignorar en las relaciones

19/01/2026

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A veces, solemos normalizar ciertas conductas sutiles en las relaciones amorosas que no necesariamente son motivo de término inmediato, pero que sí requieren de atención. Estos comportamientos se denominan “banderas naranjas".

El concepto red flags se popularizó a través de redes sociales, haciendo referencia a aquellas “banderas rojas” que actúan como símbolo de advertencia sobre aquellas conductas negativas o dañinas en relaciones ya sea en el ámbito sentimental, de amistad o laboral. En cambio, las banderas naranjas, se caracterizan por ser señales sutiles que generan incomodidad en un vínculo amoroso, tales como:

  • -Inmadurez emocional.
  • -Emociones contradictorias.
  • -Patrones que pueden desgastar la relación.

“La diferencia clave es que las banderas naranjas invitan al diálogo y pueden trabajarse; las rojas exigen límites firmes o salida del vínculo”, explica Gianella Poulsen, psicóloga y coordinadora de la Unidad de Terapia de Pareja y Sexualidad en UC CHRISTUS.

Conductas que no deberías normalizar

De los patrones que Gianella ha logrado identificar desde su práctica clínica es el ghostlighting o mejor conocido en redes sociales como ghosting, que se refiere a la desaparición repentina del otro, sin explicación ni advertencia; a esto se le suma la minimización de la percepción del otro, restándole importancia a la acción.

“Esto daña porque genera ansiedad de apego, que es el  miedo persistente al abandono o no ser suficientemente importante para el otro”, advierte. También, la experta explica que esto activa un sistema de amenaza en el cerebro, que genera un estado constante de alerta frente a la incertidumbre del vínculo.

Otra bandera naranja común es la evitación sistemática de profundidad emocional que, en simples palabras: “es mantener conversaciones solo en lo superficial, desviar cuando preguntan sobre emociones, planes o respecto del pasado significativo. Esta superficialidad impide que haya intimidad afectiva”, precisa.

La especialista señala que la falta de confianza mutua impide que haya una conexión real, a su vez, sugiere observar si este silencio es timidez pasajera, propias de las primeras citas, o si se trata de una conducta que se repite con el tiempo.

Secuelas

Según detalla Poulsen, estas señales pueden pasar la cuenta tanto en nuestro bienestar emocional y vincular. “A nivel personal, pueden afectar la autoestima: empiezas a preguntarte si tienes algo malo o por qué no puedes tener claridad, presencia o profundidad en esa relación”. Esto se transforma en un estado de hipervigilancia constante, donde el individuo permanece en constante alerta, leyendo señales y anticipando el abandono.

Por otra parte, a nivel relacional esto impide la construcción de confianza genuina, es decir, de un vínculo sano y seguro. “Esto interfiere en la cocreación de un proyecto compartido, esencial para sostener una relación duradera”, enfatiza.

¿Cómo enfrentar estas señales?

En ese sentido, la especialista explica que es importante prestar atención a estas señales a tiempo para cuidar nuestra salud emocional. No se trata de terminar una relación ante la primera alerta, sino de entender si esos comportamientos son algo pasajero o un problema más profundo. La clave está en evaluar si hay una disposición a cambio.

“Es posible observar si estas banderas naranjas pueden modificarse si la persona tiene conciencia en el patrón y muestra interés en entender el origen de estos”, finaliza. Los cambios observables se pueden dar en un plazo de dos a tres meses.  

En caso de que la situación genere malestar y no se logre enfrentar en pareja, la recomendación es buscar apoyo profesional a través de terapia de pareja.

 

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