Nuestras historias Premios Daisy 2025: El legado docente y humano de Paula Vega que inspira a nuevas generaciones
Profesora asociada de la Escuela de Enfermería UC, recibió una nominación a este reconocimiento que la sorprendió y emocionó al ver cómo ha dejado su huella en sus estudiantes.

Paula Vega, es docente de la Escuela de Enfermería UC y profesora asociada con más de 20 años de trayectoria, fue nominada al Premio Daisy por la enfermera Javiera Ormeño. El reconocimiento la tomó por sorpresa, pues nunca imaginó que sus enseñanzas en un diplomado dejarían una marca tan profunda. Hoy, mira este gesto como una oportunidad para valorar el rol de la docencia en la formación de nuevas generaciones y en la construcción de un cuidado humanizado en salud.
¿Qué sentiste al enterarte de la nominación al Premio Daisy?
Primero fue una hermosa sorpresa. Para mí y para muchos, Daisy era algo que se generaba dentro de UC CHRISTUS, pero me comentaron que, gracias al trabajo conjunto entre la Escuela de Enfermería y la Red, también se abrió la posibilidad de incluir a académicos. Fue extraño y emotivo, porque uno nunca sabe cuánto marca a otra persona desde la docencia. Cuando leí lo que escribió Javiera, sentí orgullo, no tanto por mí, sino por ver cómo desde la docencia se puede inspirar a ser mentora y marcar a nuevas generaciones con un cuidado humano y centrado en la persona.
¿Cuál es tu lazo con la persona que te nominó?
Me nominó Javiera Ormeño, enfermera del Servicio de Urgencia. Nos conocimos en un diplomado de cuidado del niño y niña con cáncer. Fue muy especial porque, a partir de ese aprendizaje, ella creó un protocolo de atención para niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) en UC CHRISTUS, lo que es un tremendo aporte. Yo me siento orgullosa de ella, porque representa ese momento en que el alumno supera al maestro. Que ella, con tanto mérito, haya decidido nominarme, fue realmente motivador.
¿Qué crees que valoró Javiera de ti al nominarte?
Ella me comentó que el diplomado fue un “clic” en su práctica: la motivó a hacer las cosas bien, pero también a reflexionar sobre el “para qué” de ese esfuerzo. Entendió que el cuidado humanizado va más allá de un buen trato: implica preocuparse especialmente por quienes necesitan mayor atención, como los niños TEA. A partir de ese enfoque, creó un protocolo que hoy se aplica en toda la Red, más allá de enfermería, y que beneficia a los niños y a sus familias. Eso es un logro tremendo.
¿Cómo ha sido tu experiencia trabajando en UC CHRISTUS?
Mis primeros pasos como enfermera fueron en la Red, ya que me formé en la Universidad Católica. Después trabajé en otros hospitales y volví como docente, vinculándome especialmente al área de oncología infanto-adolescente. Ha sido un trabajo muy enriquecedor, porque no solo se trata de enseñar a los estudiantes, sino también de colaborar directamente con enfermeras en el SEDA, en hospital y en distintas unidades. Es un trabajo en equipo que une la docencia con la asistencia, y que permite entregar un cuidado seguro, oportuno y humano a niños, adolescentes y sus familias.
¿Por qué crees que es importante que existan estos premios?
Porque nos permiten reconocernos entre colegas y visibilizar buenas prácticas. No se trata solo de grandes gestos, sino de acciones concretas de humanización del cuidado: desde acompañar a una persona en el final de la vida hasta diseñar protocolos para una atención más inclusiva. Creo que el premio Daisy ayuda a destacar y dar valor a esas experiencias.
¿Qué le dirías a quienes están pensando en nominar a alguien este año?
Que se animen. Que piensen en esas enfermeras y enfermeros que muchas veces trabajan de manera silenciosa, entregando día a día cuidados de alta calidad y profundamente humanos. No siempre son las jefaturas las que hacen la diferencia, sino aquellas personas que en el contacto diario marcan la vida de los pacientes y sus familias. El premio Daisy es una oportunidad para reconocer y valorar ese aporte.
Si conoces una historia que merezca ser contada, puedes nominarla aquí.