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Controles prenatales: ¿cuándo asistir presencialmente?

17/06/2020

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Lucía Osses, matrona de Red de Salud UC CHRISTUS, explica en qué etapa del embarazo es viable conversar a distancia con el equipo de obstetricia.

MATER-CHARLA

En el contexto de la pandemia por COVID-19, la asistencia a citas médicas presenciales ha disminuido considerablemente. Aunque algunos pacientes optan por la telemedicina para mantenerse en contacto con sus médicos, también es importante saber cuándo es necesario asistir a un centro de atención.

Lucía Osses, matrona de Red de Salud UC CHRISTUS, estuvo presente en nuestra charla de Instagram Live sobre maternidad, conversando sobre distintos aspectos que son importantes considerar para una buena gestación, incluyendo los controles que permiten monitorear la salud de la mamá y el bebé.

En Red de Salud UC CHRISTUS se establecieron qué citas pueden realizarse por telemedicina, por ejemplo, el primer control (idealmente antes de las 11 semanas), en el que usualmente se explican algunas cosas que pueda estar sintiendo la mamá, se solicita una batería inicial de exámenes más ecografía fetal, se evalúan riesgos asociados, se inicia la suplementación con ácido fólico, entre otros.

Los controles que siguen al primero (excepto las ecografías) los de las 16, 28 o 30 semanas se pueden realizar también por telemedicina. Transcurrido este tiempo, son todos presenciales y ya desde las 37 semanas comienzan a hacerse una vez por semana hasta las 40-41 semanas.

“Lo ideal es que tengamos al menos 8 contactos con el equipo. Los controles prenatales tienen suma importancia, pues nos ayudan a pesquisar enfermedades previas al embarazo y las que se van presentando durante el mismo (síndrome hipertensivo del embarazo, diabetes gestacional, restricción de crecimiento intrauterino, entre otras), para así dar tratamiento oportuno, y permiten educar en cuento a alimentación o a cuidados”, indica.

Conexión con el bebé

Otro aspecto clave del desarrollo, es la conexión materno fetal, que las mamás pueden ir incentivando con el bebé a través de pensamientos positivos, la idealización o imaginación de cómo será el niño o niña al nacer, hablarle y conectarse con el movimiento fetal. Incluso, el darle un nombre puede ayudar a fortalecer este vínculo.

“Existe evidencia científica que señala que el establecer un vínculo desde temprana edad, beneficiará a ambos y favorecerá al desarrollo saludable. Si yo no realizo el vínculo con mi bebé tengo mayor riesgo de presentar depresión, estrés y ansiedad post parto por la liberación de neurotransmisores tales como cortisol y adrenalina. Además, estos podrían provocar una alteración al bebé, pues atraviesan la barrera transplacentaria”, comenta.

Para ayudar a combatir el estrés, Osses también recuerda la importancia de la buena alimentación, suplementarse correctamente con vitaminas (según lo indique el médico tratante) y hacer ejercicios, según su etapa gestacional. Todo esto ayuda a tener un embarazo pleno y saludable.

Puedes ver esta charla acá

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